En los últimos años está creciendo el interés por los complementos de ácidos grasos poliinsaturados (Omega-3) a medida que se han ido conociendo sus numerosos efectos sobre la salud.
El EPA (ácido eicosapentaenoico) y DHA (ácido docosahexaenoica) son potentes agentes antiarrítmicos, mejoran la función endotelial vascular y hacen que descienda la presión sanguínea, la agregación plaquetaria y los niveles de triglicéridos séricos.
Actualmente en el mercado se puede encontrar muchos complementos de omega 3 que aportan los beneficios de estos ácidos grasos. En el momento de elegirlo es importante tener en cuenta varios factores, en primer lugar la concentración de EPA y DHA, mientras el ácido graso EPA está relacionado con efectos protectores a nivel cardiovascular, el DHA se encuentra en altas concentraciones formando parte de los lípidos de la membrana de la materia gris del cerebro y la retina, a la vez es el mayor lípido estructural del tejido cerebral y del sistema nervioso central.
Según las necesidades podemos decantarnos por un complemento con un mayor índice de EPA o DHA, aunque generalmente se recomienda un equilibrio de ambos.
Otro punto importante a tener en cuenta es la estructura de los Omegas, cuando queremos suplementar la dieta con aceite de pescado para obtener los beneficios farmacológicos del EPA y el DHA es importante conocer la forma en la que se encuentran, ya que diferentes estudios han demostrado que las presentaciones sintéticas como los ésteres etílicos no tienen la misma biodisponibilidad. Se tratan de estructuras químicas que nunca han estado presentes en la dieta, y por lo tanto el organismo durante la digestión las tiene que transformar a triglicéridos para poderlas absorber. Es por ello que los complementos alimenticios de omega 3 en forma de triglicéridos tienen mayor biodisponibilidad.
Debemos fijarnos en las concentraciones que ofrecen los complementos, no es lo mismo obtener la dosis que recomienda la EFSA (autoridad europea de seguridad alimentaria), aproximadamente unos 250 mg, con 1 cápsula que con 2-3 o incluso más.
Por último valorar el contenido de vitaminas u otros compuestos que complementan y aporten valor añadido al producto.
Compuestos como el ácido fólico, en el que estudios relacionan su deficiencia con la contribución al desarrollo de enfermedades como Alzheimer y demencia vascular.
Pycnogenol, es un compuesto derivado de la corteza del árbol de pino que ha demostrado un efecto beneficioso en problemas de circulación manteniendo las arterias limpias.
Coenzima Q10 (CoQ10), numerosos estudios han demostrado las múltiples implicaciones de la CoQ10 en diferentes patologías, como cardiopatías o enfermedades neurodegenerativas. También el uso de estatinas (fármacos para disminuir el colesterol), se ha asociado frecuentemente a dolores musculares y la suplementación con CoQ10 ha demostrado ser efectiva en la reducción de miopatías.
El resveratrol es uno de los componentes de vino, contribuye al funcionamiento normal cardiovascular y es un gran antioxidante.
Luteína y zeaxantina, su papel en la salud humana, en particular en la salud visual está bien establecido mediante estudios epidemiológicos, clínicos y de intervención. Constituyen los principales pigmentos que se encuentran en los puntos amarillos de retina, los cuales protegen la mácula del daño de la luz azul, mejoran la agudeza visual y neutralizan las especies reactivas de oxígeno. También se han relacionado con la reducción del riesgo de la degeneración macular y de cataratas.
Por último una muestra de algunos de los complementos que destacan en el mercado por cumplir con estos factores de calidad. Tanto por la naturaleza del omega 3, como por los compuestos bioactivos añadidos, que están especialmente escogidos y enfocados para ayudar en determinadas patologías y etapas de la vida.

Marta Calatrava
Nutricionista
Salengei

