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Envejecimiento

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Cuando somos jóvenes, en la etapa de crecimiento, nuestro cuerpo va construyendo y reparando más rápidamente de lo que se destruyen. En la etapa adulta hay un equilibrio, es la mejor época porque es la más productiva tanto para nosotros mismos como para la sociedad, es cuando al cuerpo se le pide todo su rendimiento y este se encuentra preparado para ello, pero en la naturaleza una vez que se ha pasado esta fase reproductiva y una vez que se ha cumplido el objetivo de perpetuar la especie, se empiezan a producir una serie de cambios que conducen rápidamente al envejecimiento. En esta última etapa los procesos de destrucción se producen más rápidamente que los de construcción y de reparación.

Podemos decir que el envejecimiento es la acumulación de cambios que se van sucediendo en nuestras células y tejidos con el paso del tiempo. Los efectos más notorios del envejecimiento son: Atrofia de la mayoría de los órganos y tejidos. Progresivo descenso de la eficiencia y vigor de todas las funciones fisiológicas, destacando el rendimiento cardíaco, y lucidez mental, entre otras. Disminución de la capacidad del funcionamiento inmunitario. Aumento de la inflamación. Disminución de la fuerza muscular. Aumento del estrés oxidativo, etc. Este proceso afecta a todas las personas pero cuantitativamente no en todas a la misma edad, y así a los 60 años puede haber personas aparentemente “viejas” y otras todavía “jóvenes”  y otros que a los 80 son ya unos ancianos y otros que “no parece la edad que tienen”. Por lo tanto hay variables individuales que hacen que la edad cronológica y la edad  funcional varíen en cada persona.

El envejecimiento no es una enfermedad, por lo que no puede ser tratado, pero si podemos retrasar su proceso. Con la ayuda de los suplementos alimenticios oportunos, los cambios dietéticos necesarios, la práctica de ejercicio físico, la utilización y el aprendizaje de ejercicios para activación cerebral y el uso de técnicas de relajación, podemos tratar de corregir esos desequilibrios y controlar los factores de riesgo que conlleva el envejecimiento.