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Los antioxidantes y su efecto positivo en la piel

antioxidantes para la piel

Se calcula que la piel, a partir de los 25 años, pierde elastina y colágeno a razón de un 1% anual, con lo cual al llegar a la madurez el colágeno se ha reducido alrededor de un 20%.

Todo ello se traduce en los signos más conocidos: menor densidad, descolgamiento, fragilidad, arrugas, flacidez, pérdida de brillo, pigmentación irregular, sequedad, etc.

Por suerte tenemos aliados que debemos tener en cuenta como:

 La vitamina C

La vitamina C es fundamental para la síntesis del colágeno.

Linus Pauling fue premio nobel del química y dedicó mucho tiempo y energía a estudiar esta vitamina durante los últimos años de su vida como investigador.

El Dr Perricone, fascinado por la capacidad regeneradora de la vitamina C, hizo una serie de experimentos con ella.

Hasta llego a elaborar preparados para aplicarla tópicamente sobre el rostro.

Los resultados no fueron buenos debido a la poca afinidad de la vitamina C, que es hidrosoluble, con la piel.

En efecto la vitamina C o ácido ascórbico es muy ácida e irrita la piel, se oxida muy rápido y pierde eficacia.

Por eso la mayoría de los productos con vitamina C son muy poco efectivos. Sin embargo, Perricone continuó sus investigaciones, que le llevaron a combinarla con aceite de palma, desarrollando la fórmula de palmito ascórbico, también llamado éster de C.

El éster de C

Es pues una vitamina C liposoluble, es decir que se disuelve en medio graso, ya que tiene las propiedades de no ser ácida y penetrar de esta manera más fácilmente en la membrana celular. Se absorbe con mayor rapidez y llega a una profundidad 10 veces mayor, por lo tanto el éster C estimula la producción de fibroblastos, reduce las arrugas y reafirma la piel flácida. Una de las propiedades más interesantes es su capacidad para estimular la síntesis de colágeno y elastina.

De hecho, la vitamina C es capaz de transformar una serie de aminoácidos, especialmente la prolina.

Aminoácido que es muy abundante en el tejido conectivo, en colágeno, reestructurando así el entramado de fibras subcutáneas, mejorando su salud y el aspecto del cutis.

Una buena dosis de vitamina C sería entre 300 miligramos y 1 gramo diario.

Además se deberá tener en cuenta que en estados de agotamiento, de estrés y los fumadores necesitarán dosis más altas como mínimo 1,5 gramos diarios.

 

 

La vitamina E

La forma más conocida de la vitamina E es el d-alfa tocoferol, ampliamente extendida en el mundo cosmético. Es un antioxidante liposoluble, sin embargo los tocotrienoles han demostrado ser mucho más efectivos que los tocoferoles.

Tanto los tocoferoles como los tocotrienoles forman parte del complejo vitamínico E. Su uso mejora visiblemente la piel seca, cabellos y uñas y, así como también es un gran protector de las válvulas cardíacas.

El ácido alfalipoico 

El ácido alfalipoico es una molécula antioxidante endógena, esto es que ya se encuentra en nuestro organismo, en todas las células de nuestro cuerpo.

Su presencia cae con la edad, y con ella su efecto protector.

El ácido alfalipoico es hidrosoluble y liposoluble a la vez y actúa de manera superficial y profunda al mismo tiempo. Y es gracias a esta doble solubilidad, que potencia los efectos de los antioxidantes hidrosolubles y liposolubles, siendo el ácido alfalipoico el único antioxidantes que estimula el metabolismo celular, aumenta la capacidad regeneradora de las células, y algo muy importante es que actúa en la inflamación previa a las arrugas, inhibiendo la producción de sustancias perjudiciales.

En las capas más profundas de la piel subyace una inflamación previa a las arrugas, la mayoría de las veces causada por el ataque de un radical libre.

Un dato más sobre el ácido alfalipoico: combate la degeneración celular que provoca en nuestras células el exceso de azúcar circulante por nuestro cuerpo.

El azúcar celular se adhiere y degrada cualquier proteína que se encuentre en su camino; si ésta es colágeno o elastina, se incorpora a su estructura dañándola y haciendo que se pierdan la elasticidad propia del tejido conjuntivo, todo lo cual es especialmente interesante para diabéticos y personas propensas a elevados niveles de azúcar en sangre.

Las manchas de envejecimiento

Con el tiempo hemos aprendido a respetar el sol, pero la piel tiene una tremenda memoria celular.

Las manchas solares pueden tener un origen diferente, pueden indicar un hígado sobrecargado y una acumulación de desechos y toxinas que el hígado no ha podido eliminar.

Así pues, para estos casos lo mejor será empezar por aportar dosis importantes de antioxidantes acompañados de un drenaje hepático, una limpieza de colon y su regeneración basándose en glutamina y flora bacteriana.

Y no debemos olvidarnos de la estrecha relación que existe entre el colágeno y el azúcar, ya que esta daña la piel y sobre todo destruye el colágeno.

Tan importante como comer bien y evitar los excesos es:

eliminar los desechos

evitar el estreñimiento

Nuestro sistema excretor debe funcionar correctamente o con la regularidad necesaria, para que las toxinas no corran libremente por nuestro cuerpo, ya que esto va a reflejarse en nuestra piel.

Para lucir una piel radiante además deberemos aportar suficiente omega 3, beber agua y enriquecer nuestra alimentación con abundantes frutas, verduras y hortalizas.

 

Ximena Loayza

Nutricionista

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