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Conoce los nutrientes que ayudan a reforzar el sistema inmune

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Queda muy poco para la llegada del invierno, sin embargo, las bajas temperaturas ya se pueden sentir y también la aparición de los típicos resfriados, gripe y otras infecciones respiratorias. Para evitar que estos molestos problemas de salud nos afecten es recomendable tener unos buenos hábitos higiénicos que contribuyan a evitar el contagio, seguir una alimentación variada y rica en nutrientes que ayudan a reforzar el sistema inmune, o en caso necesario consumir un complemento alimenticio que incluya estos nutrientes como medida de prevención.

Pero, ¿cuáles son esos nutrientes que ayudan a reforzar las defensas? Pasamos a describirlos.

 

Nutrientes relacionados con las defensas y el sistema inmune

En la temporada de frío la aparición de diferentes problemas respiratorios (gripe, resfriados, tos) son más frecuentes.  Por eso, es importante mantener nuestro organismo en buenas condiciones. Así, nuestro sistema inmune o de defensa estará preparado para afrontar los cambios de temperatura y frenar los diferentes microorganismos causantes.

Como medida preventiva, existen varios nutrientes relacionados con el funcionamiento del sistema inmune que parecen tener efecto. Estos son:

  • Vitamina C
  • Vitamina D
  • Vitamina A
  • Zinc
  • Selenio
  • Ácidos grasos Omega-3

 

Vitamina C

Esta vitamina conocida como ácido ascórbico. Es un nutriente esencial que nuestro organismo obtiene a través de la dieta. Además, juega un importante rol en el buen funcionamiento del sistema inmunológico.

Diferentes estudios controlados han demostrado que la vitamina C alivia y reduce el período del resfriado común en la población. Siendo este efecto más notorio en grupos específicos como las personas ancianas.

Los atletas por estar sometidos a un estrés físico extremo también se benefician del consumo de un suplemento de vitamina C.

La vitamina C contribuye a mantener el sistema inmune en condiciones saludables

En personas que padecen ciertas enfermedades (diabetes, obesidad, hiperlipemias, enfermedad cardiovascular) y, por ello, tienen un mayor riesgo de infección, se ha podido observar que la vitamina C ejerce un efecto modulador de la inflamación lo que se traduce en una respuesta inmune positiva frente a las infecciones.

También se ha considerado que la vitamina C puede contribuir a la prevención y tratamiento de la neumonía, pero ante la escasez de resultados y pocos estudios realizados, este hecho aún se cuestiona.

Sin embargo, recientemente se ha propuesto la infusión de vitamina C como tratamiento farmacológico de las personas hospitalizadas con neumonía causada por SARS-CoV2.

A pesar de que las personas tienen una reserva de vitamina C en el músculo esquelético, ésta se puede agotar rápidamente si la ingesta dietética es inadecuada.

Cabe mencionar que el consumo de vitamina C es seguro. Gracias a su alta solubilidad en agua, se elimina los excesos mediante la orina.

 

Vitamina D

Es otro de los nutrientes que ha demostrado tener efectos positivos en el sistema inmunológico.

La vitamina D se ha relacionado con la prevención y tratamiento del resfriado común y su capacidad para reducir la producción de citoquinas proinflamatorias.

La vitamina D contribuye al funcionamiento normal del sistema inmune

Diferentes revisiones sistemáticas han mostrado que los niveles de vitamina D están inversamente relacionados con las infecciones del tracto respiratorio, es decir, que las personas que presentan un déficit de vitamina D tienen mayor riesgo de padecer infecciones virales del tracto respiratorio, por lo que una suplementación con esta vitamina puede ayudar a reducir el riesgo.

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Vitamina A

Su compuesto activo conocido como ácido retinoico (AR) tiene un papel fundamental en la función de la retina, pero además participa en el sistema de defensas contribuyendo a la reducción de las enfermedades infecciosas.

La vitamina A contribuye al funcionamiento normal del sistema inmune y al mantenimiento de las mucosas en condiciones normales

El déficit de vitamina A siempre se ha considerado un problema de los países en vías de desarrollo. Sin embargo, desde hace unos años diversas investigaciones han demostrado que tanto niños como adultos de países desarrollados también presentan carencia de esta vitamina.

Las personas con bajo nivel de vitamina A son susceptibles de padecer infecciones del tracto gastrointestinal y respiratorio (vírica y bacteriana).

 

Zinc

Este oligoelemento es esencial para el mantenimiento de la función inmunológica, siendo un elemento crucial para la defensa antiviral a nivel del tracto respiratorio.

El zinc contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario además de contribuir a la protección de las células frente al daño oxidativo

Por otro lado, muchas de las proteínas implicadas en la defensa antiviral contienen zinc en su estructura. Por ello, se han presentado evidencias clínicas interesantes que indican la importancia de niveles adecuados de zinc para la prevención de infecciones virales respiratorias, ya que interrumpen la replicación y la capacidad infecciosa de algunos virus respiratorios.

De hecho, existen estudios realizados durante la pandemia de COVID-19 que han sugerido que el zinc puede aumentar la eficacia de algunos de los medicamentos recomendados para el tratamiento de este virus.

 

Selenio

Debido a que muchos agentes infecciosos virales inducen al aumento de ROS causando la aparición de estrés oxidativo, las selenoproteínas encargadas de su control, juegan un papel importante para prevenir el debilitamiento del sistema de defensa frente a las enfermedades infecciosas.

El Selenio contribuye a mantener el sistema inmune en condiciones saludables y contribuye a la protección de las células frente al daño oxidativo

Se deben mantener unos buenos niveles de selenio para la expresión de estas selenoproteínas.

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Ácidos grasos Omega-3

Estos nutrientes esenciales apoyan la función del sistema inmunológico al ejercer sus propiedades antiinflamatoria y antioxidante.

Estos ácidos grasos tienen capacidad para convertirse en mediadores pro-resolutivos especializados (resolvinas, proteínas y maresinas) que actúan junto a otras moléculas para solucionar el proceso inflamatorio y contribuir a la curación.

Dentro de este grupo encontramos los ácidos grasos DHA y EPA que provienen del pescado y del marisco, y el ácido linolénico (ALA) que proviene de fuentes vegetales como las semillas de lino.

 

Conclusión

Como siempre decimos, en la prevención está la clave. En el caso de los complementos alimenticios, podemos encontrar estos nutrientes de forma individual o combinados en un mismo producto, como es el caso de Active Ω3 Inmunidad de Salengei, una forma de encontrar muchos nutrientes que ayudan a reforzar las defensas.

Active Ω3 Inmunidad contiene vitaminas A, C, D y K y oligoelementos como el selenio y zinc que contribuyen al funcionamiento normal del sistema inmunológico. Este complemento también contiene ácidos grasos omega-3 que contribuye a controlar los procesos inflamatorios celulares que se observan en la mayoría de las patologías.